Mensaje de Barack Obama por el 15 Aniversario del 11 de setiembre

Mensaje semanal

Hace 15 años, un día de septiembre que empezó como cualquier otro se convirtió en uno de los más oscuros de la historia de nuestra nación. Las Torres Gemelas fueron reducidas a escombros. El Pentágono estaba en llamas. Un campo en Pensilvania se quemaba debido a la destrucción de un avión. Y se perdieron casi 3000 vidas inocentes. Hijos e hijas, esposos y esposas, vecinos y colegas y amigos. Eran personas de todos tipos de vida, de todas las razas y religiones, de todos los colores y creencias, de todas partes de los Estados Unidos y del mundo.

Este fin de semana, honramos su memoria una vez más. Acompañamos a los sobrevivientes que aún llevan las cicatrices de ese día. Agradecemos al personal de respuesta inmediata que arriesgó todo lo que tenían para salvar a otros. Y rendimos homenaje a una generación de estadounidenses, nuestros hombres y mujeres de uniforme, diplomáticos y nuestros profesionales de los servicios de inteligencia, del departamento de seguridad nacional y las autoridades del orden público, que sirven y han entregado sus vidas para mantenernos seguros.

Mucho ha cambiado en estos últimos 15 años. Hemos entregado golpes devastadores a los líderes de Al Qaeda que nos atacaron el 11 de septiembre. Hemos ajusticiado a Osama bin Laden. Hemos reforzado nuestra seguridad nacional. Hemos prevenido ataques. Hemos salvado vidas.

Al mismo tiempo, la amenaza terrorista ha evolucionado, como hemos visto tan trágicamente desde Boston a Chattanooga, desde San Bernardino a Orlando. Por eso, en Afganistán, Irak, Siria y más allá, no dejaremos de presionar los terroristas como Al Qaeda e ISIL. Los vamos a destruir. Y seguiremos haciendo todo lo que esté en nuestro poder para proteger nuestra nación.

Mientras reflecionamos sobre estos últimos 15 años, también es importante recordar lo que no ha cambiado: los valores centrales que nos definen como estadounidenses. La fortaleza que nos sostiene. Después de todo, los terroristas nunca podrán derrotar a los Estados Unidos. Su única esperanza es aterrorizarnos hasta que cambiemos nuestra forma de vida. Por esa razón, los estadounidenses nunca cederán ante el miedo. Y es por eso que este fin de semana recordamos el verdadero espíritu del 11 de septiembre. Todavía somos el mismo país donde los héroes se lanzaron al peligro, de la gente común que se rebelaron contra sus secuestradores, de las familias que convirtieron su dolor en esperanza. Todavía somos el mismo país en el que nos cuidamos los unos a los otros, guiados por nuestro principio compartido de que soy el guardián de mi hermano, soy la guardiana de mi hermana.

Frente al terrorismo, cómo reaccionamos importa. No podemos ceder ante aquellos que nos quieren dividir. No podemos reaccionar de tal manera que se erosione el tejido de nuestra sociedad. Porque es nuestra diversidad, nuestra forma de dar la bienvenida a todo tipos de talentos y de tratar a todos de manera justa –sea cual sea su raza, sexo, etnia o fe–es parte de lo que nos hace ser un gran país. Es lo que nos hace fuertes. Y si seguimos siendo fieles a esos valores, mantendremos el legado de aquellos que perdimos y nuestra nación seguirá siendo fuerte y libre. Que Dios los bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.